Diseñamos una marca
que convierte el
desorden en deseo.
Brand Strategy · Visual Identity · Campaign System
El Reto
Crear una marca para introducir en el mercado una especialidad italiana poco conocida por el público local.
Además, el producto presentaba dos desafíos adicionales:
- Su formato irregular y artesanal dificultaba una presentación tan «perfecta» como la de otras categorías de comida rápida.
- Su aspecto podía percibirse inicialmente como extraño o poco familiar frente a productos ampliamente reconocidos como hamburguesas, pizzas o bocadillos.
La marca necesitaba transformar esas aparentes debilidades en elementos distintivos y deseables.

La idea
En lugar de ocultar la imperfección, convertirla en el corazón de la marca.
«Aquí nadie come limpio» nace como una celebración del placer auténtico, del exceso y de la experiencia real de comer.
Las manchas, los ingredientes rebosantes y el caos visual dejan de ser un problema para convertirse en una prueba de autenticidad.
Desde la identidad visual hasta el packaging y el espacio físico, cada punto de contacto fue pensado para amplificar una misma sensación: la satisfacción de abandonarse por completo al placer de comer.

Insight
Las cosas buenas ensucian.
El placer deja pruebas.
La campaña empieza con una declaración de principios. En una sucesión de carteles, el primer mensaje plantea el conflicto entre la culpa y el placer.

Aquí nadie sale limpio.
La gráfica continua con una serie de imágenes bastante sucias.
La marca abraza el caos, las manchas y el disfrute sin complejos.

La mancha como identidad.
Fase 3 · Escalada narrativa
Los carteles son cada vez más irreverentes y menos elegantes.
El producto deja de ser un simple alimento para convertirse en una obsesión.

Una experiencia imposible de comer con dignidad.
Territorio de marca
- Street food
- Placer sin culpa
- Imperfección
- Exceso
- Honestidad

La experiencia de marca se construye a partir de pequeñas imperfecciones. La puccia llega envuelta en papel manchado, aparece en cajas salpicadas de salsa y convive con mensajes que celebran el caos. El packaging no intenta ocultar el desorden inherente al producto; lo convierte en parte de su personalidad. Comer una Puccia es aceptar que algunas de las mejores cosas de la vida no vienen perfectamente empaquetadas.

Todo el local es en si la experiencia del disfrute sin pedir permiso. Al comensal se le facilita un babero, que es también el isotipo de la marca. El babero va viene premanchado.


Extensión digital de la marca
- Stories
- Reels
- Campañas
- Promociones
- Community management visual
La identidad se trasladó al entorno digital manteniendo el mismo tono irreverente y sensorial, transformando las redes sociales en una extensión natural de la experiencia de marca.



Sistema de contenidos
- Producto
- Promociones
- Lifestyle
- Comunidad
- Brand awareness




